El exfutbolista y actual entrenador boliviano Álvaro Guillermo Peña, que paseó y rompió las redes contrarias, con su pico máximo en la selección durante las eliminatorias mundialistas de 1993, ahora impulsa una campaña de solidaridad con la población necesitada con la misma pasión cuando era jugador.
Confiesa que decidió dejar de mirar la situación de los pobres y se puso manos a la obra, regalando bolsas con alimentos.

– ¿Cómo nació la idea de la campaña?
– Me mandaron un video de reflexión el domingo 5 de abril donde a un señor se le frega su vehículo porque se le recalienta el motor, y entra a una casa para pedir agua. Y el dueño de la casa le da agua; cuando el hombre va a su movilidad el motor ya no estaba tan caliente. Después entra a la casa, le agradece y les pregunta cómo estaban. El señor que estaba afuera con sus cinco hijos le responde que estaba bien, pero que hasta ahora habían podido desayunar. Entonces, antes de irse le dice: pero ya son casi las 12 del medio dia, es imposible que esté sin desayunar. Le responden: “la situación nos obliga a esto”.
Entonces, se va y llega a su casa donde la comida ya estaba servida, empieza a hacer la oración de bendición del plato de comida, y bendecía a la gente que no tenía el pan de cada día, bendecía también todas las bondades que Jesús nos brinda. Cuando estaba agradeciendo por las familias que no tienen el pan de cada día, él dejó de comer, su esposa le pregunta a dónde va y fue a recoger a esas personas que lo ayudaron y las llevó a comer a su casa. Él dice que la bendición tiene que ser con acción porque uno no sabe si los padres, los hermanos, los amigos, los compañeros tienen para comer o no porque nadie sabe cómo vive. Entonces esa reflexión me hizo cambiar, inmediatamente me puse en contacto con periodistas del programa radial Las Comadres para pedirles ayuda. Nicole Nostas es la responsable de la parte administrativa y Yuli Peña, del periodístico en la campaña, un apoyo de gran importancia.
Así surgió esto, y tengo unos amigos con quienes comparto y ellos fueron de la idea que pongamos primero de a 200 dólares cada uno. Yo me animé y dije el lunes voy a averiguar cuánto cuesta todo, prácticamente cada paquete cuesta 130 bolivianos. Dije que con Bs 100 podíamos armar el paquete, saqué de mi dinero 3.000 bolivianos y con eso me fui al Abasto, cuando estaba yendo me llama Javier Landívar, ‘Chicho’, diciéndome que me iba a dar para ayudar a la gente necesitada. En un principio queríamos hacerlo los cuatro conjuntamente al doctor Charles Chemizo y Johnny Lara, conversando con las autoridades me dicen que estas movilizaciones de mucha gente, no pueden hacerse porque hay que cuidar que se infecten. Entonces, yo me animé y con la compañía de una periodista reconocida fue vital porque ella va a transmitir y dar el mensaje para ser solidarios como lo estamos siendo hasta ahora.
– ¿Cuántas raciones alimentarias entregás por día?
– Respecto a la entrega de las raciones, yo empecé con la idea de 30. En ese momento que fui decidido a comprar las 30 bolsas que calculaba a 100 bolivianos, pero como mi amigo Chicho Landívar me dio 200 dólares, que son casi 1.400 bolivianos; entonces me llama otro amigo Chacho Daher él me colabora con 5 bolsas y Carlos Cuéllar con 3 bolsas. Ahí yo puse de los 3.000 bolivianos que llevé, solamente gasté 800. El segundo día, como habíamos visto y sacado mal las cuentas, ya de mi dinero tuve que aportar 1.100 bolivianos. Y sumé todos los gastos que uno realiza se va gastando dinero porque me voy en mi vehículo conjuntamente con la Policía. Esto agradecido con mis amigos de promociones y comparsas, fraternidades que nos han ayudado, especialmente la comparsa Pichones y Fraternidad Chichapí. Ahora estamos viendo que nos siguen ayudando, la mutual de exjugadores también nos colaboró, la promoción 74 del colegio Nacional Florida, el club Florida de super senior de la mutual, y así la ayuda de todos para poder llegar allá.
– ¿ La solidaridad es para la gente de los barrios alejados?
– Cuando empezamos, fuimos atrás de La Casona, por la zna de la Virgen de Cotoca, antes de llegar a la Pampa de la Isla, séptimo anillo y octavo. De ahí se llega al décimo donde hay casas que están distanciadas con cuartitos donde viven seis, ocho y diez personas. El primer día llegamos hasta allá con ayuda de la Policía, ellos conocen esa zona. Con ellos llegamos hasta las casas más humildes donde más necesitaban. Vimos quién necesita de verdad cuando vamos a dejar a algún domicilio u hogar donde hay abuelitas, tuvimos la oportunidad de darle a una señora de 97 años que venía en una carretilla.
El paquete que damos a cada familia incluye 5 kilos de azúcar, 5 kilos de arroz, harina, fideo, café, 30 huevos y aceite de 2 litros. La verdad es que eso es fundamental y práctico para hacerse un arroz con huevo (sonríe) y comer todos los días. La harina, el aceite y la sal es para el quiera cocinarse fritos; entonces eso nos motivó a llegar y la verdad es que en los barrios más alejados es donde ve la pobreza, donde más hambre hay y se sintiendo porque ellos viven el día a día, por eso es que estamos en esto donde las personas no llegan al noveno y décimo anillo porque es muy lejos.
– ¿No tenés miedo contagiarte?
– Lo más importante aquí es la ayuda humana, los policías, nosotros, la gente que colabora, en barrios pobres, eso es de rescatar. El que aporta Bs 10, 50 o 100 tiene la voluntad de querer hacer bien las cosas. Tomamos las precauciones debidas, pero sabemos que ponemos en riesgo la salud.

La cruzada emprendida también consiguió habilitar una cuenta bancaria para quienes deseen colaborar:
Cuenta para depósitos de bolsas solidarias
Banco Nacional de Bolivia
Cta: 2500619069
Caja de ahorros en Bs
Nicole Nostas Tarradelles
CI 4629993 SC