La Central Obrera Boliviana (COB) dio un ultimátum al Gobierno del presidente Rodrigo Paz y advirtió que las movilizaciones podrían intensificarse en los próximos días si no existe una respuesta inmediata a la conminatoria aprobada por su ampliado nacional de emergencia para encaminar la pacificación del país.
El anuncio fue realizado por el secretario ejecutivo de la organización, Mario Argollo, quien sostuvo que la dirigencia sindical decidió mantener el estado de movilización mientras espera una respuesta oficial del Órgano Ejecutivo a las demandas planteadas por distintos sectores afiliados al ente matriz de los trabajadores.
“Se ha decidido en consulta de todos los actores enviar al Gobierno central una conminatoria y planteamiento para la pacificación y la recuperación del país que tiene que ser atendida de manera inmediata”, afirmó Argollo durante una conferencia de prensa.
El dirigente señaló que la situación actual exige acciones urgentes por parte de las autoridades y cuestionó que el Gobierno no haya respondido con la misma rapidez con la que impulsó otras iniciativas normativas durante las últimas semanas.
Conminatoria
“Tienen que ponerse a trabajar de manera inmediata si existe la intención política de solucionar este problema en el país”, manifestó.
La advertencia de la COB llega en medio de un escenario de conflictividad que se prolonga desde hace más de un mes y que ha derivado en bloqueos de carreteras, marchas y protestas en distintas regiones del país. Según Argollo, si el Ejecutivo no atiende el planteamiento sindical, las medidas de presión serán ampliadas.
“La movilización continúa en todo el país hasta decidir seguramente de manera inmediata la respuesta del Gobierno. Caso contrario, vamos a masificar, vamos a revolucionar el país, tenemos que masificarnos en las calles, en las carreteras”, advirtió.
Protesta
Durante su intervención, el dirigente también sostuvo que el conflicto ha adquirido una dimensión política que supera las demandas sectoriales iniciales. A su juicio, existe una falta de comprensión sobre la profundidad de la crisis que atraviesa el país.
“Actualmente creo que no existe una comprensión de la gravedad de la política que está queriendo impregnizar el Gobierno. Es por eso que ha llegado la movilización hasta estos puntos”, señaló.
Argollo rechazó además las acusaciones del Gobierno respecto al financiamiento de las protestas. En las últimas semanas, autoridades del Ejecutivo denunciaron que parte de las movilizaciones serían financiadas desde el Chapare por sectores vinculados al expresidente Evo Morales, utilizando recursos provenientes del narcotráfico.
Financiamiento
La dirigencia de la COB negó esa versión y aseguró que cada organización sostiene sus propias medidas de presión con recursos propios. Según los dirigentes sindicales, las movilizaciones responden a decisiones adoptadas por las bases y no a financiamiento externo.
El Gobierno ha insistido en que detrás de algunas protestas existe una estrategia política destinada a desestabilizar la administración de Rodrigo Paz. Desde el Ejecutivo también se denunció que dirigentes afines a Morales mantienen una estructura de financiamiento para sostener bloqueos y movilizaciones en distintos puntos del país.
Pese a las diferencias, Argollo afirmó que la protesta social no debe ser criminalizada y defendió el derecho de los sectores movilizados a expresar sus demandas.
Conflicto
“La protesta tiene que ser un derecho, y lo es. No podemos criminalizar en ese sentido a todo el pueblo boliviano”, sostuvo.
No obstante, el dirigente también afirmó que,así como los líderes sindicales convocan a la movilización, también tienen la responsabilidad de contribuir a la pacificación cuando existan condiciones para ello.
La COB mantiene en suspenso los próximos pasos de su estrategia y aguarda una respuesta del Gobierno. Mientras tanto, el ente matriz ratificó que continuará en estado de emergencia y que evaluará nuevas acciones en función de la reacción que adopte el Ejecutivo frente a sus demandas. /LaRazón/